Outsiders o por qué ser villano está de moda

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Artículo escrito por Unicornia Dreams / Imagen de Onision procedente de Genius

Qué sería de Star Wars sin Darth Vader, Juego de Tronos sin Jaime Lannister o El corazón de las tinieblas sin el coronel Kurtz … en todo buen relato audiovisual o escrito echamos en falta al malo/a que enreda la trama argumental, pone picante a la historia y levanta de nuestros asientos.

Es la marca del lado oscuro, al que odiamos pero fascina al mismo tiempo, nos compadecemos porque sin estos antihéroes la dualidad del mundo ficción no tendría sentido.

Su presencia de por sí no deja a nadie indiferente y ese es precisamente uno de sus cometidos. Gracias al villano el héroe se hace más fuerte y contenta con un final feliz que sabe a gloria después de muchos atropellos.

Los villanos no solo son necesarios sino que también venden. Lo saben bien quienes se han construido con más o menos acierto un personaje malévolo.

Por ejemplo, el productor Simon Cowell es un referente como villano televisivo de los programas de talento y ha marcado el camino a otros; tal es el caso del publicista Risto Mejide en España, ahora reciclado en un nuevo rol.

Solo era cuestión de tiempo la aparición de algún antihéroe en el entorno digital, no en la versión hacker informático sino de personalidad bien construida que arremete contra el idealismo YouTube. Ahora se les llama outsiders, anglicismo que quiere decir que vive en la periferia de las normas sociales y al margen de las tendencias comunes.

Uno de los pioneros en YouTube es Greg Jackson, más conocido por su canal OnisionSpeaks y apodado el perfecto villano. Como todo antihéroe “es rebelde porque el mundo lo ha hecho así” tal cual dice la canción, y es que Greg tiene tras de sí una dramática existencia.

Sus padres se divorciaron cuando tenía dos años de edad, después de que su padre fuera condenado por cometer un crimen sexual contra una menor. A los 15 años, Greg fue atacado físicamente por su padre y éste reaccionó en defensa propia golpeando repetidamente a su padre en el pecho. Posteriormente fue detenido y pasó algún tiempo en prisión de menores.

Debido a estos sucesos la lucha contra la depresión y pensamientos suicidas ha sido una constante en la vida de Greg. Sin embargo la vida le ha dado una segunda oportunidad reconvertido en youtuber de éxito con casi 2 millones de suscriptores en su canal.

Inteligentes, irreverentes y con algún drama oculto, éste podría ser el ABC de los villanos.

En el caso de Estíbaliz Quesada, más conocida por “Soy una pringada”, estas características se cumplen. La existencia de esta chica que durante su adolescencia fue víctima de bullying nada tiene que ver con su triunfal presente.

Convertida en una de las youtubers de moda su canal ya aglutina más de 160.000 suscriptores. Quién se lo iba a decir hace tres años cuando sus padres poco confiaban en que su andadura en esta plataforma tuviera alguna repercusión. Su popularidad en la red también le ha servido para dar el salto a la televisión española y el cine.

“Soy una pringada” es el paradigma de outsider que se dirige a sus seguidores con un “Hola cachos de mierda”. Lejos de los exabruptos y estética trash un tanto desconcertante no hay que perder la pista de unos contenidos que cuanto menos interpelan al espectador.

Con un imaginario ecléctico fruto de una mente inquieta, fan de Jhon Waters y las drags queens, Estíbaliz sabe cómo incomodar y al mismo tiempo generar reflexión de quién la escucha.

Aquí uno de sus primeros videos

En otro orden están los que intentan ser anti-youtubers pero no consiguen tal efecto por su falta de autenticidad.

Se vislumbra una tendencia en que muchos se suman a ser outsider, pero esta moda puede conseguir el efecto contrario y matar su propia esencia.

Cuando el villano no lo es por una forma de ser sarcástica o visión crítica de la vida sino por un mero interés de marketing. Los que quieren estar fuera de la norma y consiguen el efecto contrario: ser uno más de tantos.