Políticos ricos pero poco queridos

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Artículo escrito por Unicornia Dreams / Imagen procedente de TaxCredits.net Flickr

Hoy ser político/a no es una opción descabellada para todo aquel que aspire a una próspera carrera profesional o al menos una profesión bien remunerada. Los últimos tiempos han desvirtuado en cierta manera la valía del ser político, donde debería prevalecer más su vocación por representar con dignidad a los ciudadanos que las ventajas añadidas a su puesto.

Lo cierto es que muchos conocen bien estos beneficios no solo económicos, sino sociales y de status, razones suficientes para perpetuarse de una u otra manera en la política. Incapaces antes y después de labrarse una profesión en la sociedad civil acorde a su formación académica.

La élite política se asegura una buena retribución económica -  sueldo base al que sumar dietas y extras -, estabilidad laboral durante el tiempo de legislatura y un incremento de influencia social.

En algunos casos incluso una paga vitalicia por solo el hecho de haber ostentado la máxima representación.

No obstante, las diferencias son notorias entre los políticos de base o concejales electos en pequeños municipios - sin alicientes económicos - respecto a los alcaldes, diputados y parlamentarios a quienes pueden influir otro tipo de variables.

Sin entrar en generalidades hay políticos con distintas sensibilidades: los que demostraron su valía con anterioridad en su sector laboral, los que sin oficio ni beneficio creyeron en la política hacer “la carrera del galgo”, los que por su cualificada formación ganarían más en su sector en vez de la política, los que consideran la política por circunstancias excepcionales para incorporar su talento durante un tiempo…

La capacidad salarial de los políticos resulta incluso ignominosa en aquellos países donde el salario medio apenas se acerca, donde por consiguiente hay una extrema desigualdad entre los ciudadanos y sus representantes políticos.

Si hablamos de países en democracia Brasil, Rusia e Italia, encabezan este desequilibrio salarial según un informe de Swiss info.

Sin embargo el dinero no lo es todo. Quizá algunos políticos dirán que su sueldo no es suficiente alegando que deben sufrir improperios, haters y escraches. En este sentido la profesión de político tiene ciertos riesgos que su cualidad pública les confiere.

Desde hace tiempo los políticos se sitúan entre las principales preocupaciones de los ciudadanos según confirman los estudios sociológicos, y paradójicamente los mismos ciudadanos les votan para que gestionen y resuelvan los problemas comunes.

En cambio no es raro este desprestigio si consideramos el daño extendido de la corrupción en la cosa política.

Donald Trump se erige como el presidente peor valorado en la historia de EE.UU desde que se hicieran este tipo de estudios entre la ciudadanía. Según advierte el Independent solo el 36 por ciento de los estadounidenses apoya su desempeño laboral, superando así la peor calificación de Gerald Ford en 1975.

En parecida circunstancia se encuentra la primera ministra Theresa May con la calificación más baja que se recuerde entre los británicos quienes solo un 34 por ciento respalda en su gestión.

Si bien su homólogo francés Emmanuel Macron parecía un oasis entre tanta desaprobación, su situación ha cambiado a peor en poco tiempo.  En apenas tres meses su popularidad se ha desplomado 24 puntos y solo el 40 por ciento de la población aprueba su mandato.

Polticos ricos en el mundo