El arte como terapia que nos libera

Soy Sílvia Fernández Cadevall @SCadevall. Tengo 25 años. No han cambiado mucho mis gustos desde hace 5 años a ahora. Me fui a Bristol a hacer un curso increíble de Arte, Salud y Creatividad. Y en 2016 fundé Arte Paliativo (info@artepaliativo.org) donde trabajo como Codirectora, Ed. Social y Counsellor. 

Soy más rica y no económicamente hablando. Lo soy, porque he sumado un pedacito de cada persona que he acompañado a través del arte. Soy un poco de Margarita, de José, de Antonio, de Maria, de Enriqueta, de Max, de Carmen, de Lola… de todos/as con los que he trabajado.

Gracias. Por enseñarme que el tiempo es relativo, que la esperanza es lo último que se pierde, que sólo hay que restar tiempo al trabajo y no a la familia o amigos. Y sobretodo, por mostrarme que las cosas más valiosas que tenemos cada día (y que a veces no valoramos) no son cosas.

La expresión artística y emocional están de moda

Soy Sílvia. Tengo 20 años. Me encanta cocinar porque me gusta aún más comer. Vivo viajando, aunque no me mueva de lugar. Porque no puedo evitar observar y empaparme de lo que me rodea cómo cuando un trotamundos ve algo por primera vez. Entristezco si vivo sin todo lo que esté relacionado con la expresión artística. También me identifico con los adjetivos: torpe y empanada. Soy Educadora Social, Counsellor de profesión y arteterapeuta de corazón. Lo único que sé es que me queda mucho por aprender, crecer, observar, escuchar, escribir, pintar y por supuesto, comer.

Recuerdo que era una noche de agosto. Verano de 2013. No paraba de dar vueltas en la cama, ya que el calor húmedo de la Costa Brava se me pegaba a la piel y no me dejaba descansar. Dejé de contar ovejas, porque a mí nunca me ha funcionado esa técnica (¿a vosotros si?) y me puse a pensar en el Trabajo Final de Grado en Educación Social que debía empezar en septiembre.

Tenía claro que quería escribir una propuesta de intervención social relacionada con el arte, ya que me ha acompañado toda mi vida y me sigue acompañando siempre, en mis mejores, pero sobretodo en mis peores momentos.

Aunque no sabía exactamente qué, lo que sí tenía claro es que no podía ser otra cosa que no fuera el arte cómo herramienta para gestionar emociones, sentimientos y pensamientos. Iba a convivir un año con ese trabajo, así que tenía que ilusionarme tanto que me pudieran más las ganas que el sueño.

Se me ocurrió, que para darle aún más motivación al trabajo, quizás podía proponer la intervención en algún contexto social en el que los Educadores Sociales no estuvieran presente aún. “Algo así más innovador” -pensé mientras abría “Google” y empezaba a teclear-.

Aquella fue la primera vez que leí sobre “arteterapia en unidades de cuidados paliativos”. Y me fascinó.

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, que ganas de explicar a mi entorno lo que tenía en mente, aunque a la vez estaba muerta de miedo.

Llegó septiembre y a la primera persona que se lo conté fue a mi tutor, el cuál me dijo que estaba loca, pero que le parecía un tema muy interesante. Eso me animó a preguntarle a familia y amigos, a buscar artículos, a realizar entrevistas, leer libros… Y lo que empezó cómo una locura que no me dejaba dormir, se convirtió en un sueño del que ya no puedo despertar.

Hoy hace ya casi 5 años que esta idea se sembró y empezó a caminar. No os voy a mentir, no ha sido fácil ni rápido. Mucho esfuerzo, delicadeza y cariño ha ido construyendo lo que ni se me pasaba por la cabeza que podía llegar a ser.

Actualmente, aquel sueño en 2016 se convirtió en una realidad sólida llamada Asociación Arte Paliativo. Acompañamos el bienestar y el sufrimiento emocional de personas que padecen una enfermedad avanzada a través de la expresión artística.

Ofrecemos sesiones individuales de 50 min. o talleres grupales de 2h, en el Hospital (subvencionadas) o a domicilio (privadas). Adaptadas a las habilidades y preferencias de cada usuario/a. Trabajando desde aquella disciplina artística con la que más conecta cada usuario: música, pintura, escritura, dibujo, collages, fotografía, vídeo, escultura, etc. Llevamos una gran maleta de materiales con todas las opciones, para que el paciente pueda escoger lo que más le apetezca.

Sabemos que cada vez la población está más envejecida, que las enfermedades crónicas aumentan cada vez más y que la medicina avanza y con esto se alarga el final de la vida, lo cual implica que se deben atender paliativamente un mayor número de personas. Somos conscientes de la importancia de reforzar la persona en su totalidad, más allá de la dimensión física, tenemos presente que el último tramo de la vida puede ser una oportunidad para reencontrar el sentido de la vida y despedirse de la propia existencia con consciencia y dignidad, así cómo confiamos que los afectos desmoralizantes de esa situación se pueden trabajar, cuidar y diluir.

Acompañado desde el arte, creas un espacio de confianza y seguridad donde expresarse libremente, sosteniendo las emociones y sentimientos que pueden movilizarse en el proceso creativo.

Facilitando la expresión de aquellas emociones que son difíciles de exteriorizar con palabras, ayudando a comprender e interiorizar sentimientos difíciles de digerir, reforzando positivamente. regulando las emociones más profundas. También ofreciendo un espacio donde vivir el presente: el aquí y el ahora.

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